La primera regla de El Clandestino es: nadie habla de El Clandestino.
La segunda regla de El Clandestino es: NADIE habla de El Clandestino.
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Regla #3: El dinero aquí no sirve. No busques el datáfono, no saques billetes ni intentes hacer un Bizum de madrugada. Tu bono clandestino es tu única moneda de cambio en la barra. Si te quedas sin saldo, te recargamos.
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Regla #4: Cerveza fría, boca cerrada. Estamos en una zona residencial. Puedes gritar los goles del Mundial, pero al cruzar la puerta hacia la calle se activa el modo ninja. El descanso de los vecinos es sagrado; el que rompa el silencio, queda expulsado de por vida.
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Regla #5: El recinto tiene dueño (Y pesa 33 kg). El recinto está custodiado las 24 horas por nuestra jefa de seguridad: Kora. No te dejes engañar por su planta de película de acción; es jodidamente afable, le flipan los mimos y probablemente intente robarte una caricia (o tu picoteo). Pero recuerda: ella vive aquí, este es su territorio y tú eres el invitado. Haz que se fie de ti.
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Regla #6: Las consumiciones se defienden. Los bebidas de uno en uno. Si vienes a la barra a por bebida para todo tu grupo, asegúrate de traer las tarjetas de todos. Aquí no se fía, no se apunta en una servilleta y no hay «luego te lo pago».
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Regla #7: La contraseña se muere en tu WhatsApp. El enlace del grupo y las contraseñas semanales de acceso son personales e intransferibles. Si traes a alguien que no está registrado en el formulario web, se queda en la puerta salvo que sea Fernando Alonso.
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Regla #8: Si es tu primera noche… te toca brindar.
